El quitamanchas, un producto infaltable

En realidad es súper infaltable, sobre todo si se tienen niños. De este producto puede encontrarse una gran variedad, pues se aplican de forma distinta según las superficies y materiales. Además, hay varias presentaciones disponibles: botellas rociadoras, en forma de pasta para aplicar con esponjas, en roll-on, tipo marcador, en barra… Lo que resulte más cómodo. Cuando se usa a tiempo, este producto puede evitar grandes gastos, ya que salvan alfombras, muebles, paredes y, por supuesto, prendas de vestir; entre muchas otras cosas.

Es muy importante saber que no todas las manchas necesitan el mismo producto. Lo primero que debe tomarse en cuenta es el tipo de mancha. Estas pueden ser oxidables, grasas u orgánicas.

¿Cuál es cuál?

Manchas oxidables: manchas de café, té, vino, fruta, tomate, barro u óxido.
Qué usar: el ideal es un quitamanchas con oxígeno activo. Estos penetran en los tejidos haciendo que la mancha se disuelva, potenciando el efecto del detergente. Se aplican directamente sobre la mancha o añadido al detergente.

Manchas grasas: rozaduras en cuellos y puños, pintalabios, maquillaje, aceite vegetal o cualquier otro, mayonesa o mantequilla.
Qué usar: se atacan con un producto desengrasante. Normalmente estos se pulverizan sobre la mancha.

Manchas orgánicas: sudor, sangre, cacao, leche, salsas o hierbas.
Qué usar: se debe utilizar un producto enzimático que se aplica directamente sobre la mancha y luego se deja actuar durante dos minutos antes de lavar, ya sea a mano o a máquina.

Es recomendable leer siempre las instrucciones en las etiquetas para evitar dañar las manos o tener una reacción alérgica.